
En comparación con otras regiones del país, Aysén no se caracterizaba por una gran cantidad de sismos, aunque si con una activa vida volcánica, como es el recordado volcán Hudson que hizo erupción el año 1991.
El susto entre los aiseninos avanzó rápido dada una serie de temblores que comenzaron a sentirse desde el 23 de enero de 2007, más el rumor a olores sulfurosos y la memoria de Hudson, hizo que los 950 sismos registrados en un mes en la localidad cerrase el pánico en la población de puerto Aysén y Chacabuco.
Un grupo de especialistas de enviados por el gobierno fueron con la intención de detectar el origen del fenómeno que se pensó podía estar a 9 kilómetros de profundidad de la corteza terrestre bajo el fiordo de Aysén. Sin conseguir una respuesta a cabalidad los sismos llegaron a la suma de 6100 para abril de este año.
La fuerza de la naturaleza se hizo sentir el 21 de abril. El sismo ocurrió a las 13:53:47 hora local (UTC-4) y tuvo una magnitud de 6,2º en la escala sismológica de Richter. El epicentro se ubicó en las coordenadas 45.266° S 72.496° O, cerca de 20 kilómetros al noreste de Puerto Aisén y 45 kilómetros al noroeste de Coihaique, la capital regional. El hipocentro tuvo una profundidad de 38,1 kilómetros.
No tardaron en llegar las marejadas con olas de 6 metros y el derrumbe de los cerros costeros, el desastre había llegado a la región patagónica que no conocía de la envergadura de este fenómeno y peor aun ONEMI tampoco.
La naturaleza está escribiendo su propio desenlace de su puño y letra, para el final de los hielos y nadie puede detenerla.
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